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La frutería es el lugar donde nuestros clientes vienen a comprobar las frutas que les ofrecemos. Esta frutería está dedicada a los clientes, para que puedan observar directamente todo el género disponible, toda la selección de las frutas frescas más importantes como los kakis, mandarinas o nuestras naranjas naturales.
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Las frutas son un grupo de alimentos que proceden del fruto de ciertas plantas, ya sean hierbas como la melonera del que sale el melón o árboles como el naranjo de donde sale la naranja. Las frutas poseen un sabor y un aroma característicos y presentan unas propiedades nutritivas y una composición química que las distingue de otros alimentos.
Las principales frutas son las naranjas, mandarinas y kakis, todas ellas fruta fresca. Cada fruta tiene diversas variedades como por ejemplo las naranjas, que pueden ser Navel Late, Navelina, Valenciana, Salustiana, Che y Sanguina, las mandarinas Satsuma y Clementinas.
Las frutas pueden clasificarse por varios conceptos, frutas frescas, frutas del tiempo o frutas exóticas, frutas tradicionales… Por ejemplo las frutas de tipo cítrico como las naranjas, limones, mandarina o pomelos, o frutas exóticas como el árbol del pan, caqui, carambola, durian, kiwi.
La composición de las frutas depende principalmente del tipo de fruta y de su grado de maduración. Más del 80% y hasta el 90% de la fruta es agua. Debido a esta gran cantidad de agua y a los aromas que contiene, la fruta es muy refrescante. Las frutas contienen ácidos y otras sustancias aromáticas que junto al gran contenido de agua de la fruta hace que ésta deje una sensación fresca. El sabor de cada fruta vendrá definido por su contenido en ácidos, azúcares y otras sustancias aromáticas. El ácido cítrico en naranjas, limones y mandarinas y el ácido fólico del kaki.
La fruta es más deliciosa si se consume madura y puede masticarse bien. Ha de ser limpiada correctamente y es conveniente pelarla si estamos seguros de si ha sido tratada con pesticidas u otros productos químicos. La fruta, una vez pelada y cortada a trozos, hay que consumirla lo antes posible, ya que el gusto y aspecto se deterioran y el contenido en vitaminas disminuye.
La fruta debe ser consumida, principalmente como fruta fresca. Un almacenamiento de manera prolongada no es adecuado; tampoco sería posible para algunas frutas, como los kakis o las fresas. Muchos tipos de frutas no pueden ser conservados frescos, porque tienden a descomponerse rápidamente. Para conservar la fruta hay que tener en cuenta que una temperatura ambiental elevada es propicia para la maduración ya que la temperatura demasiado alta puede afectar al aroma y al color.
La fruta que se almacena debe estar sana, no deteriorada y exenta de humedad exterior. No se aconseja guardar juntas diferentes variedades de fruta. Se recomienda guardar las frutas delicadas como máximo dos días, una semana las frutas con hueso, y unos diez días los cítricos maduros. En la conservación a gran escala o industrial de la fruta el objetivo más importante para alcanzar dicha conservación será el control de su respiración, evitando la maduración de las frutas climatéricas e intentando que la maduración de las frutas no climatéricas sea lo más lento posible. La fruta antes de madurar se conserva en ambientes muy pobre en oxígeno, y si es posible con altas concentraciones de anhídrido carbónico. Deben colocarse en lugares oscuros y con temperaturas inferiores a los 20 C . Hay que separar las frutas maduras de las que no lo están, ya que una sola pieza puede hacer madurar al resto.
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